Contienda electoral y los derechos del ciudadano

Como sabemos, El Salvador es una república y las características de serlo son la división de poderes, democracia, elecciones a través del sufragio para funcionarios de primer grado y otros aspectos, pero, por difícil que a veces cueste asimilarlo, principalmente por la clase política salvadoreña, el pueblo salvadoreño es quien tiene entre sus manos un enorme poder para decidir el futuro de la nación, colocando tal deseo en otras manos, las manos de nuestros representantes.

En ese contexto, nuestra Constitución de la República establece que los ciudadanos somos quienes nos encontramos facultados para elegir a nuestros representantes, particularmente: Presidente y Vicepresidente de la República, diputados y alcaldes, tal como lo prescribe el artículo 80 inciso primero de la norma suprema: “El Presidente y vicepresidente de la República, los Diputados a la Asamblea Legislativa y al Parlamento Centroamericano y los Miembros de los Concejos Municipales son funcionarios de elección popular”.

Pero vale preguntarse, ¿quiénes son los ciudadanos? Pues son personas pertenecientes a un Estado, quien por el solo hecho de poseer tal característica, son sujetos de derechos civiles y políticos, en ese sentido, la misma Constitución en sus artículos 71, 72 y 73 establece que los ciudadanos son todos lo salvadoreños mayores de dieciocho años y, que entre los derechos políticos de los mismos se encuentra ejercer el sufragio, el cual también es un deber político.

No está de más recalcar, que la soberanía de un Estado reside en el pueblo, reconocido también en el artículo 83 de nuestra Constitución de la República. En ese sentido, y una vez contextualizados a grosso modo los derechos de los ciudadanos en una sociedad democrática, actualmente, en nuestro país nos encontramos en tiempo electoral, pues el próximo 3 de febrero de 2019 se llevarán a cabo las elecciones presidenciales, esta vez con una particularidad muy trascendente, ha surgido innegablemente una tercera fuerza política, lo cual es bueno, pues en una democracia existe el bipartidismo, caso contrario en las dictaduras donde solo existe o impera un partido o solo un partido es el que se mantiene en el poder a través de fraudes electorales o controles ilegítimos de poder, asimismo, es un elemento más en los pesos y contra pesos, pero, debe decirse que en nuestro país -y seguramente en muchos otros- los aspirantes a candidatos tienden a tergiversar el marco normativo de un Estado Constitucional de Derecho, pues prometen ejecutar ciertas acciones cuando ni siquiera es competencia del Órgano Ejecutivo realizar esos cambios.

El contexto político es muy variado, diversas ideologías que, hoy en día no están claras, sino que, lamentablemente en un alto porcentaje corresponden más a intereses partidarios y personales en constante contienda por mantener el poder. Pero son prácticas que deben dejarse en el pasado, debe implementarse una amplia participación ciudadana, y no solo en las elecciones, sino también en la toma de decisiones, acciones que coadyuvan a la transparencia y anticorrupción.

Por ello, es necesario que los salvadoreños conozcamos nuestros derechos, exigir participación, transparencia y capacidad para gobernar, El Salvador avanzará realizando un cambio en las conductas de los ciudadanos, a través de tal cambio, estaremos de pie ante las acciones de los representantes y exigir una adecuada implementación de los recursos del Estado, así como demandar una apropiada inversión en educación, salud y generación de condiciones para atracción de inversiones que generarán empleos.

Lic Patricio Nolasco Cuevas, abogado y notario

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