El servilismo de Funes

Redacción: Ricardo Silva.

“Ante su inminente detención, de una noche para otra, apareció en Nicaragua anunciando que el gobierno de ese país le había brindado asilo”.

El ex presidente Mauricio Funes pasó su período presidencial en medio de críticas fuertes de sus detractores lógicos de la derecha que él había sacado del poder después de dos décadas en que el mismo partido, gobernó a sus anchas, pero dichas críticas fueron dirigidas en su mayoría a su vida personal, cosa que aumentó casi a la vez el número de personas que lo criticaban y los que lo apoyaban, diciendo que su vida personal era cosa privada y los otros diciendo que tales conductas no eran dignas de un presidente. Ambas afirmaciones con bastante razón.

Año con año recibió buenas evaluaciones de su gestión e imagen, pues siempre confrontó a medio mundo con una facilidad y seguridad que no se había visto antes, interesado en destapar corrupción, aunque para muchos, lo hizo muy tarde, además de un incisivo programa de radio y televisión donde hablaba de principio a fin en contra de la derecha y todo aquel que lo criticaba. Su período presidencial se fue con sendas polémicas a cuestas, amantes, vicios, ferrari, lujos, una caravana presidencial asesina, una relación tensa con su partido entre otras y la prepotencia que siempre lo caracterizó.

Al finalizar su gestión, algunos medios empezaron a publicar los aumentos en los patrimonios de los últimos presidentes (extrañamente de Calderón Sol o Cristiani faltaron datos de entrada y salida) resultando los de Funes menores que los de Flores y Saca, lo que hizo surgir un rumor cada día más fuerte que la Fiscalía General de la República iba a iniciar investigaciones y ante su inminente detención, de una noche para otra, apareció en Nicaragua anunciando que el gobierno de ese país le había brindado asilo, denunciando a la vez ampliamente en redes, la publicación de los allanamientos que se hicieron a su vivienda, cuando efectivamente la Fiscalía inicio un extraño proceso de “A ver qué encontramos”, destapando todo tipo de opiniones acerca de cosas como sus zapatos, una carriola, habanos personalizados, un busto, entre otras cosas, al final nada de lo que pudiera preocuparse, pero decidió quedarse en Nicaragua, denunciando persecución política, ayudado, claro está, por la comandancia del FMLN que jamás iba a permitir que su primer presidente fuera tratado como un ladrón y corrupto, destruyendo la imagen del primer gobierno de izquierda en la historia del país. ¿Resultado? Asilo express hasta el día de hoy.

Hoy vemos una nueva faceta, su presencia en redes había sido constante, siempre crítico con las derecha y sus satélites, pero unos días después que Alcalde Nayib Bukele tuviera un supuesto altercado con la Sindica de la Municipalidad y entre críticas a su entonces partido, que dieron como resultado su expulsión, en un enormemente cuestionado proceso, Funes se unió a la comandancia del partido en las críticas al Alcalde, pero esta vez, de forma masiva, ráfagas de tweets y post en redes sociales durante semanas, aun con Bukele fuera del partido, saliendo al paso una y otra vez a declaraciones del alcalde o de cualquiera que lo apoye, incluyendo a personajes como Tojeira y Cardenal de la UCA y cualquier político o analista, aunque sus editoriales u opiniones no fueran dirigidas a él, sin darse cuenta -o no le importo- que gradualmente, su credibilidad, aunque débil, terminará desapareciendo, desatando toda clase de insultos y reacciones negativas.

Funes al parecer, haya hecho lo que haya hecho, no rendirá cuentas por ahora, quizá ese importante hecho esté por encima de recibir el odio de un sector importante de la población en las redes, aun de personas que en algún momento lo apoyaron y así se lo manifiesten, un precio aceptable a pasar por lo que otros ex presidentes pasaron o están pasando, así que al parecer, seguiremos viendo a Funes despotricar y esperar sus rabietas en redes, en su  mayoría contra Bukele y su nuevo proyecto, esperando que le pase o que se dé cuenta que lo que busca no lo está logrando, sino que todo lo contrario.

Sírvase usted estimado lector, de brindar su opinión del personaje principal de esta columna, ¡hasta la próxima!