“El sueldo con el que la gente de aquí sobrevive quincenalmente es de $58.50”

Por Eduardo Rodríguez.

La realidad de los salvadoreños contrasta enormemente con la vida llena de lujos de los funcionarios que hoy piden el voto.

Habitantes de la comunidad La Vega de Sonsonate, quienes viven en extrema pobreza, conversaron con Nueva República Periódico Digital y manifestaron que la vida llena de lujos de quienes hoy piden el voto al pueblo salvadoreño para supuestamente beneficiarle, dista considerablemente del triste vivir del que a diario padecen estas familias.

“El sueldo con el que aquí se sobrevive quincenalmente, catorcena se le llama acá, es de $58.50, es un sueldo base que la gente tiene y que le sirve para comprar cosas muy básicas como frijoles, arroz y calzado. A parte de eso, la mayoría de personas, no sé si por ignorancia o por la falta de estudio, lo menos que tenemos son 3 o 4 hijos, pero en su mayoría son 8 o 10 en cada hogar”, relató Ana Pacheco, presidenta de la ADESCO de la comunidad La Vega Sensunapán de Sonsonate.

El paisaje de esta comunidad se ve inundado por casas elaboradas con barro y láminas con tonalidades color café y gris, en su mayoría picadas por el paso del tiempo, y remendadas con bambú o cualquier especie de soporte elaborado con alambre o pita que simule cohesión y fortaleza.

En este espacio los niños y los jóvenes tienen poco tiempo para la recreación, pues es menester trabajar de cualquier cosa para llevar el alimento diario a su casa o darle de comer a las vacas y a las cabras que sustentan con leche sus mañanas.

Las niñas no se quedan atrás, para ellas es prácticamente de carácter obligatorio ayudar en el qué hacer del hogar, ya sea barriendo, cuidando a sus hermanos y hermanas menores o haciendo la comida para quienes trabajan en la milpa y sacando arena del río.

Según nos siguió relatando Ana Pacheco, para poder llevar dinero extra a la casa es necesario auto explotarse durante jornadas extenuantes de 15 horas, salir de casa a oscuras y volver al hogar cuando el sol ya no se vislumbra en el horizonte.

“Las personas que logran obtener un poquito más de ese dinero es porque se sacrifican y trabajan desde las 4 de la mañana hasta las 7 de la noche que van llegando a sus viviendas, y esto es para poder ganar $4.00 o $5.00 más”, lamentó la líder comunal.

Esta situación parece no encajar en la realidad de los funcionarios salvadoreños, quienes se recetan millonarios bonos, realizan viajes a otros países con dinero que le pertenece al pueblo y que, paradójicamente, piden el voto de la gente argumentando que luchan por beneficiarle, pero que en la práctica parece ser todo lo contrario y pareciera que sus acciones van únicamente en función del beneficio de los políticos y sus familias, más no para la población en general.

“Espero que se pongan la mano en la conciencia y en lugar de aumentarnos dos centavos, que es lo que nos aumentan cada vez que aumentan el salario, porque con dos centavos no se hace nada porque también le aumentan a la canasta básica, que nos aumentaran el salario a los del campo y no le aumentaran a la canasta básica, así nos ayudaran a sobrevivir”, agregó Ana Pacheco.

En esta nueva temporada de campaña electoral los principales partidos políticos ya empezaron a pedir el voto con slogans pro pueblo, pero la gente pobre poco a poco se ha dado cuenta que los únicos beneficiados son los políticos y sus familias, más no las familias más pobres de El Salvador.