El Wolverine del reino animal: un anfibio que pudo inspirar el personaje del ilustre mutante

En esta triste semana para los aficionados al cómic, tras haber fallecido el insigne Stan Lee, creador de heroicos personajes, dotados de poderes espectaculares. Me gustaría recordar una vez más, que en ocasiones la naturaleza va más allá del ingenio humano. ¿Cómo os quedarías si os dijera que el mundo animal cuenta con su propia adaptación del ilustre mutante Wolverine?

Pues es cierto, y para ir a buscarlo no hace falta alejarse mucho. El Pleurodeles waltl, que es el mayor anfibio urodelo (grupo al que pertenecen las salamandras y tritones) de Europa, es común en el centro y sur de la península ibérica.

Conocido comúnmente como gallipato, este tritón llega a medir 30 cm de longitud y ha sido ampliamente usado en estudios científicos por todo el mundo, especialmente en investigaciones relacionadas con fisiología, embriología y genética del desarrollo.

¿Y qué tiene que ver este tranquilo anfibio ibérico con Wolverine? Bien, al igual que el personaje de Marvel, nuestro tritón tiene un súperpoder amenazador. Cuando se le molesta, este animal puede hacer que los extremos puntiagudos de sus costillas perforen su torso, y sobresalgan a modo de espinas protectoras.

Y lo más curioso es que este extraño comportamiento no parece afectar negativamente a la salud del tritón. Observado por primera vez por el anatomista alemán Franz von Leydig en 1879, hubo que esperar a 2009 para que los investigadores (entre ellos el zoólogo Egon Heiss de la Universidad de Viena) estudiaran este comportamiento empleando nuevas técnicas fotográficas y de rayos X .

Lo que descubrieron les dejó maravillados. Cuando son molestados, los gallipatos comban su columna vertebral hasta 50 grados. De este modo este tritón no solo logra aumentar su volumen corporal, pareciendo más grande, sino que sus costillas llegan a perforar la superficie de la piel como si se tratara de espinas expuestas.

Pero eso no es todo, cuando un depredador le ataca, nuestro tritón-Lobezno secreta además una sustancia lechosa venenosa en la superficie de su piel. La combinación de este “arma química” con sus costillas punzantes es altamente efectiva y sorprende a cualquier animal que intente morderlo o llevárselo a la boca. La razón es sencilla, con la ayuda de las costillas el veneno puede ser inyectado en la fina piel de la boca del depredador, causando un dolor muy agudo e incluso la muerte.

Los investigadores descubrieron también que esta estrategia defensiva puede ser empleada las veces que sean necesarias sin que aparentemente nuestro tritón ibérico sufra daños. La razón es la extraordinaria habilidad que los anfibios tienen para reparar sus tejidos. (De hecho, el ajolote mexicano es capaz de regenerar su propia médula espinal).