EN EL SALVADOR, LLUEVE PARA LOS POBRES Y LOS MAS VULNERABLES

Se ha vuelto ya tradición y hasta cierto punto parte del folclor nacional, que cualquier evento climático afecte inefablemente a los sectores económicamente marginados o los que están en condiciones de mayor riesgo o vulnerabilidad.

Es necesario entender que las condiciones de riesgo o vulnerabilidad, no solamente obedecen a causas geográficas, sino que principalmente a condiciones socio ambientales, como la marginación, marginalidad, exclusión y falta de responsabilidad de los gobiernos de asumir su obligación de garantizar el derecho de la población a un medio ambiente sano.

Otro factor importante a tener en cuenta, es que, si las medidas que se promueven, impulsan o implementan, no apuntan a la generación de resiliencia en materia ambiental, económica o social, no dejaran de ser meros activismos ambientales o propaganda gubernamental. Sin resiliencia, no hay sustentabilidad ni sostenibilidad, de ningún modelo de desarrollo.

No es importante únicamente el que los recursos del estado no sean robados para que alcancen; sino que también las medidas que se implementen apunten a la resiliencia. De ahí que un plan de gobierno, que comience a dibujar una nueva nación, sino considerar este principio fundamental, caerá en la publicidad y la propaganda.

Otro punto importante a señalar, es que los titulares, hombres o mujeres, deben tener claro que significado tiene el concepto de resiliencia, en la cartera que se les a dado. No solamente debe de ostentar el cargo a partir de haber sudado la camiseta, sino que también debe ser el idóneo para comprender el rumbo y las bases bajo las cuales se construirá la nueva nación, ¡la Segunda República!

El sistema nacional de protección civil ante los desastres, es sumamente deficiente, no solo por los titulares de las carteras desde los cuales se implementa, sino porque también su concepción y diseño parte en el mejor de los casos, del activismo medio ambiental, y no de las responsabilidades del estado en cuanto a garante de los derechos humanos.

Existen claras y marcadas contradicciones y falencias entre los titulares de Medio Ambiente, Protección Civil, MAG y MOP, que se traduce en competencia por el protagonismo y quien transmite primero la noticia trágica de un nuevo evento climático. Esto conlleva a la duplicidad de esfuerzos, el malgasto de los recursos, el abandono e incremento de la fragilidad ambiental de las comunidades y de la vulnerabilidad nacional ante cualquier aguacero, seguía, erupción volcánica, etc.

En los últimos meses que resta del gobierno del ARENA 2.0, lo que se puede observar es un incremento de la publicidad y la propaganda gubernamental en materia de atención a los desastres y emergencia, pero muy poco, en materia de asistencia directa a las víctimas, con todo y que los organismo e instituciones del ejecutivo cuentan con los recursos presupuestarios para el apoyo y el auxilio de las comunidades afectadas. No ha habido mas remedio que recurrir a la solidaridad y actuar de organismo locales de la sociedad civil, con escasos recursos, o en el mejor de los casos, a acciones a nivel nacional, de militantes de un partido político, recién formado, repartiendo alimentos o avituallamientos colectados de la misma gente.

De nada sirve, seguir responsabilizando al llamado Cambio Climático, si los entes rectores de la adaptación, que es el Ministerio de Medio Ambiente, no hacen mayor cosa para diseñar e implementar un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Parece que sus dos titulares, están mas entretenidos en captar recursos del estado para sus ongs o allegados, que destinar tales recursos a generar resiliencia. Exactamente sucede con los titulares del MAG, y del MOP. Es una lastima que mientras las personas mueren soterradas en las zonas de alta fragilidad, sus casas se inundan, sus pertenencias y animales son arrastrados por las quebradas y ríos desbordados, ellos solo se interesan, en echar al maletín de viaje, los últimos recursos de que puedan apropiarse.

Ese es el concepto de violación a derechos humanos que llevan implícito los actos de corrupción, de ahí que no prescriban los delitos que estén relacionados con dichos actos, es decir que todo recurso público, apropiado por funcionarios o particulares, en forma ilícita, da como resultado la no implementación de medidas o acciones hacia las personas, en defensa y protección de sus derechos.

No obstante, lo anterior, y con todo lo que ya es vox populi del actual gobierno, en materia de corrupción, no es posible combatirla con los recursos locales, ya que para que tal corrupción se concrete, necesita de todo un sistema que esté articulado desde las entrañas mismas del sistema político, partidarista o institucional. Es por eso la urgente necesidad de la CICIES, para garantizar la eficacia e independencia, tal ha pasado en Guatemala.

En conclusión, sino queremos que solo llueva en el precario techo de los pobres y los vulnerables, en el nuevo gobierno debe haber titulares idóneos que entiendan su papel, que conozcan el país, que tengan don de gente y sobre todo que lleguen a combatir la corrupción que encuentren.

Redacción: Ricardo Evert Santamaría

 Licenciado en Agroindustria de la UDJMD, “Profesional Distinguido 2008” en la rama de Agroindustria, expresidente del Fondo Ambiental de El Salvador, FONAES