UN BEATO Y UN CARDENAL SON LAS BUENAS NUEVAS DE EL SALVADOR

A propios y extraños nos ha sorprendido la decisión del papa Francisco de elevar a cardenal a monseñor Gregorio Rosa Chávez, pero también es tomado como otra de las buenas nuevas que en 2017 el sumo pontífice nos da como muestra de que tiene puesta su mirada en El Salvador.

La primera buena nueva fue declarar beato al obispo mártir Oscar Arnulfo Romero tras 35 años de su asesinato por su evangelio en opción preferencial a los pobres y en defensa de la vida y demás derechos humanos de los salvadoreños.

Romero cariñosamente llamaba Goyito a Rosa Chávez, un joven sacerdote que desde el 17 de febrero de 1982 se convertiría en el obispo auxiliar de la arquidiócesis de San Salvador, dos años después que monseñor Arturo Rivera y Damas asumiera el cargo de arzobispo ante el asesinato de monseñor Romero, y cargo que a pesar del fallecimiento del Obispo Rivera y Damas mantiene por la petición e influencia que el partido oficial ARENA ejerció desde sus gobiernos ante el papa Juan Pablo II, solo por sentir con los pobres a través de la Teología de la Liberación, línea eclesiástica contraria a la derechista Opus Dei.

Por eso consideramos que el birrete colorado que le será impuesto el próximo 28 de junio en la basílica de San Pedro del Vaticano es un título que compensa ese veto que el polaco Karol Wojtyla (papa Juan Pablo II) y el alemán Joseph Aloisius Ratzinger (papa Benedicto XVI) le dieron para ser arzobispo de San Salvador.

Es una reivindicación a su labor y posiciones que mantuvo firmes pese al cabildeo del Opus Dei que el arzobispo Fernando Sáenz Lacalle hizo pretendiendo relegarlo a la diócesis de San Miguel y al mismo arzobispo José Luis Escobar Alas quien sin marginarlo no le daba el espacio pese a la trayectoria de pastor espiritual y cariño ecuménico que monseñor Rosa Chávez ha sabido ganarse.

Por eso también sorprende la determinación del papa Francisco en este nombramiento, ya que entre el consistorio al que se elevaran al cardenalato a cinco obispos en el mundo, el de Rosa Chávez es excepcional, pues es el único en el mundo donde el inferior tendrá una envestidura episcopal mayor que la de su superior en el país, que es el arzobispo y cargo que seguirá conservando monseñor Alas.

Pareciera que esta situación de facto que se genera sin precedentes en el mundo episcopal, es la factura que se le cobra al actual arzobispo por la polémica causada con la destrucción de la obra pictórica de Fernando Llort  en la Catedral de la capital salvadoreña.

Pero más nos parece un reconocimiento que el jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio (papa Francisco) le da a monseñor Rosa Chávez por haberse mantenido firme, en su promoción por la figura del beato Romero, conservando su legado de ser la voz de los sin voz, de haber sido partícipe del proceso de paz en nuestro país; por eso como nos gusta esta jugada en el ajedrez del papa Francisco ya que con ello a este perfil le da beligerancia ante los probables cambios que se vienen en lo político y de paso también dota a la iglesia católica de una figura de peso ante el avance de otras religiones en El Salvador.

Hay que decir que dentro de sus títulos académicos monseñor Rosa Chávez también ostenta otro, que es único en El Salvador y es el de Doctorado en Comunicaciones obtenido en Bélgica y hoy a sus 75 años de edad y con más de 40 años de servicio sacerdotal monseñor Rosa Chávez recibirá un nuevo título, uno que le conlleva a muchos compromisos a nivel nacional y principalmente en el colegio cardenalicio de la Santa Sede en Roma, por eso bien por esta buena nueva con la que una vez más El Salvador hará historia positiva. Bien por el primer cardenal salvadoreño, bien por Goyito que se lo merece y también por aquellas cosas de su personalidad que aún le falta por controlar, para ser el pastor que quizá muchos otros cristianos quisieran ver en él. Bendiciones futuro Cardenal Gregorio Rosa!